Propagación mear no espuma.
Dos tetas tienen más fuerza que una yunta de bueyes.
El amor refresca como el rocío
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
La gloria del amante es la persona amada.
Mear sin peer, rara vez.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Llevar bien puestos los calzones.
El mono sabe el palo al que trepa.
Una manzana podrida daña el barril completo.
Inútil como bocina de avión.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Cría cuervos y tendrás más.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Al amo que honra, el criado bien le sirve.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Esto es pan comido.
Están cortados por la misma tijera.
Por una oreja entra y por otra sale.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
La felicidad es como un león insaciable
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Hacer castillos en el aire.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Todo hombre tiene su manía.
Quien hace, aplace.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Quien guarda el manjar que tiene, se le va, o se le reviene.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
Al final, la cabra siempre tira para el monte.
Si las paredes hablaran.