Calza como vistes, o viste como calzas.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Hagámoslo hoy, porque mañana ya no estoy.
Lengua malvada corta más que espada.
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
La ensalada: salada, vinagre poco y bien aceitada.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Dinero de canto, se va rodando.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
Frijoles con coles, pedos a montones.
El que más puede, más aprieta.
El hombre casado, ni frito ni asado.
Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Al buen día, métele en casa.
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
A casa de tu tía, más no cada día.
Quien bien ata, bien desata.
Más ordinario que una vaca con pedal.
La mujer rogada y la olla reposada.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Quien calla otorga
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
Más vale pan duro que ninguno.
Quien baila, de boda en boda se anda.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Las cañas se vuelven lanzas.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
De buen caldo, buenas sopas.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Rábanos y queso tienen la corte en peso.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Primero son los presentes que los ausentes.