La mala costurera, larga la hebra.
Favor publicado, favor deshonrado.
Va que ha (te vas a quedar, frase dicha por los "abuelos" a los cabos al finalizar la mili).
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Le dan la mano, y se coge el codo.
De casas y de potros que lo hagan otros.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
Es de bien nacido ser agradecido
Hablen cartas y callen barbas.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Primero mis dientes y después mis parientes.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
A cazuela chica, cucharadica.
Aquel que guarda siempre tiene.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
En verano, no hay cocinero malo.
Con dificultad se guarda lo que a muchos agrada.
Hombre estudioso, vale por cien perezosos.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Lo que se hace aquí, se paga aquí.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Breve habla el que es prudente.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Perro ladrador, poco mordedor.
Ayunen los santos, que no tienen tripas.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
Indios y burros, todos son unos.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
En caso de duda, la más tetuda.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Pan con queso sabe a beso.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Quien primero viene, primero tiene.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Las visitas son como los pescados, que a los tres días ya huelen.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
El que se apura llega tarde.
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.