Dame pan y dime tonto.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Los reyes tienen los brazos largos.
De la nieve no sale más que agua
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
A cena de vino, desayuno de agua.
Hacienda en dos aldeas, pan en dos talegas.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Más da el duro que el desnudo.
Buena burra hemos comprado.
De ensalada, dos bocados y dejada.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
De aquí a mañana, muchas horas hay.
Tiran más tetas que carretas.
Más vale dos bocados de vaca que siete de patata.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
A otra cosa mariposa.
Mal hace quien nada hace.
Perro que no anda no encuentra hueso.
Esto es pan comido.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
De las mujeres bellas y de las flores de mayo se va la belleza en un día
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Tan bonita la dentadura y tan mala la pronunciación.
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Cada día pan blanco hace apetitoso el bazo.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Bueno es que haya ratones, para que no se sepa quién el queso se come.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Café cocido, café perdido.
Más dañado que agua de florero.