Llegar y besar el santo.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Lo que hace Dios es lo mejor.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Tenís más grupo que banco de sangre.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
El que persevera triunfa.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Ávila, santos y cantos.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
Del mismo santo, siempre oirás los mismos milagros.
Para creer hay que querer creer
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Adorar al santo por la peana.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Quien quita lo que da, al infierno va.
La necesidad tiene cara de hereje.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Ayúdate que Dios te ayudará.
Perfecto solo Dios.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Papel, testigo fiel.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Dios lo da y el diablo lo guisará.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
Dios no espera año para castigar.
Dios es más grande que el mundo.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Dios castiga, pero no ha palo.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
De padres asientos, hijos taburetes.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Amar a todos, confiar en nadie.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.