Hasta la gracia de Dios hace daño.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Más vale ir harto a misa, que ayuno a vísperas.
A buen santo te encomiendas.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
A quien no habla, no le oye Dios.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
Acabada la misa, se parten las obladas.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Putas y frailes andan a pares.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
Dios acude siempre a la mayor necesidad.
Demasiadas velas provocan el incendio de la iglesia
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
A Dios, nada se le oculta.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Que mañana hay misa para los sordos.
Hacer el bien, parecerse a Dios es.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
A quien habló, Dios le oyó.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
La ley de Dios no come trampa.
Pedir las perlas de la virgen.
En la iglesia la oración, y en la cama la función.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Dar limosna con tambor, no agradece Nuestro Señor.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
De bajada todos los santos ayudan
Con los curas a oscuras nunca te quedes, que aunque llevan refajos no son mujeres.
La misa, dígala el cura.