Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Sacar las castañas del fuego.
Irse a chitos.
Rectificar es de sabios.
Ir por los extremos no es de discretos.
Tres jueves tiene el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Cristi y el día de la Ascensión.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Con pedantes, ni un instante.
A un traidor, dos alevosos.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Juramento, juro y miento.
De los escarmentados nacen los avisados.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
De buenos y de mejores a mi hija vengan demandadores.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
De casta le viene al galgo.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Unos tanto y otros tan poco.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Con el mismo cuero las correas.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Paga para que te acrediten.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
La última cuenta la paga el diablo.
De noche madrugan los arrieros.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Si ofendes serás ofendido
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.