Gente parada, malos pensamientos.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
El de las piedras hace pan.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
El que presta, a pedir se atiene.
Río cruzado, santo olvidado.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
A la mujer que fuma y bebe el diablo se la lleve. Y si además mea de pie, "liberanos domine".
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
Aquel pregona vino y vende vinagre.
La caridad empieza por casa.
Con amigos de esa clase, ¿para qué quiero enemigos?.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Al rebuznar se verá quien no es león
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
El crédito fue asesinado por los malos pagadores
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
De hombres es errar, y de burros rebuznar.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Atrás viene quien las endereza.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Quien pide para candela, no se acuesta sin cena.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
La manda del bueno no es de perder.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Los cementerios están llenos de valientes.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.