Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Días de mucho vísperas de ayuno.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
A la hija casada sálennos yernos.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Cada cual mire por su cuchar.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Al erizo, Dios le hizo.
Dichosos los ojos que te ven.
A buen salvo está el que repica.
Callemos, que el sordo escucha.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Sigue los impulsos de tu corazón
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
Cuando mi madre esta en misa, yo bailo en camisa.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Al buen callar, llaman Santo.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Mala olla y buen testamento.
Casarás y amansarás.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Los pecados son de los hombres, no las instituciones.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
No me tientes Satanás.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.