No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
El que se levanta tarde, ni oye misa ni come carne.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Alabar y callar para medrar.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
El diecisiete de enero piden por sus animales desde el pastor al yuntero.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Dios sabe lo que hace.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
No alabes ni desalabes hasta siete Navidades.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Caridad con trompeta, no me peta.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Por Navidad, los ciegos lo notarán. Por Reyes, los bueyes.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Hijos casados, duelos doblados.
Confía en lo que ves
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Antes es la obligación que la devoción.
Por unos pierden otros.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
Además de cornudos, apaleados.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Más gente va en coche al infierno que al cielo.
Todos llevamos una cruz colgada; unos suave y otros pesada.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
A las armas las carga el diablo y las descargan los imbéciles.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
La oración breve sube al cielo.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Muchos saben cómo adular, pero pocos entienden cómo alabar.