Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
De tales devociones, tales costurones.
Puta y chata, con lo segundo basta.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
Si culo veo, de culo me da deseo.
Échalas del tuyo que con el aire no se oye.
Chancho limpio nunca engorda.
Indio comido, puesto al camino.
Necio que sabe latín, doble rocín.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Quiero ver si como ronca duerme.
Dan el ala para comerse la pechuga.
A creer se va a la iglesia.
Bebe vino y come queso y llegarás a viejo.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
A chico mal, gran trapo.
El buscador es descubridor.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Hacer un hueco para tapar otro.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Para un viaje corto, cualquier borriquito es bueno.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Mi secreto, en mi pecho.
Hay que hacer de tripas corazones.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Lo que con el ojo veo, con el dedo señalo.
Cual el tiempo, tal el tiento.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Bailarines en cojos paran.
Los defectos de la gente, no hay que mirarlos con lente.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Chico pueblo, grande infierno.