Antes es la obligación que la devoción.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Las uñas de gato y hábitos de beato.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
No puede el cura a la par, decir misa y confesar.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
A creer se va a la iglesia.
Primero comer, que ser cristiano.
Ojo al Cristo que es de plata.
Viejos los cerros y reverdecen
A cada santo su vela
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
De padres gatos, hijos michinos.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Atente al santo y no le reces.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
A mal Cristo, mucha sangre.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Írsele a uno el santo al cielo.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
Sin padrino no hay bautizo.
La obligación es primero que la devoción.