Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Si los rezos de un perro fuessen contestados, lloverían huesos del cielo.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
No compra barato quien no ruega rato.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Da limosna, oye misa, y lo demás te lo tomas a risa.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
No hay boda sin doña Toda.
Que no te den gato, por liebre.
Por San Andrés, el mosto, vino es.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
¿Riñen los amos?. Mal augurio para los criados.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Pueblo chiquito, campana grande.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Habiendo don, tiene que haber din.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
El buen vino resucita al peregrino.
Una buena acción es la mejor oración.
Buena olla y mal testamento.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Los celos son malos consejeros.
Costumbre hace la ley.
Ojo por ojo y diente por diente.
Quien ama, teme.
Quien tuvo, retuvo.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.