Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
De buena harina, buena masa.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
De cornudo o de asombrado, pocos han escapado.
Pueblo chico infierno grande.
Cada maestrillo, tiene su librillo.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
San Xoán garda a chave do pan, san Martiño a do viño e san Andrés a do porquiño. San Juan guarda la llave del pan, San Martín la no y San Andrés la del cochino.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
El catalán de piedras hace pan.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
El gañán y el gallo, de un año.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
El que nace para chavito prieto nunca llega a vellón.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Bien urde quien bien trama.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Molinero de viento, poco trabajo y mucho dinero.
Más vale callar que con borrico hablar.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Chapucea el chapucero, mala obra por buen dinero.
Estar armado hasta los dientes
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.