Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
Casa oscura, candela cuesta.
Las migas son también pan.
En Marzo los almendros en flor y los mozos en amor.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
A tal amo tal criado.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Hijo casado, vecino airado.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
Pan duro, pero seguro.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
Por los cuernos se agarra el toro.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Cuando te des un beso con tu novia, nunca lo hagas en el balcon porque dicen que el amor es ciego pero los vecinos no.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
La sandia, que es colorada, tiene lo verde por fuera.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Cinco no son montón, pero siete ya lo son.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
De tal palo tal astilla.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Agua de llena, noche de angulas.
Riñen los ovejeros y perecieron los quesos.
Arroz pasado, arroz tirado.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Tiene más vida que un gato.