No hay doctrina como la de la hormiga.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
El fraile, la horca en el aire.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
La vida es la novia de la muerte.
El que es pendejo ni de dios goza.
Quien te aconseja comparte tu deuda
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
Haz lo que haces.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Alabar y callar para medrar.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Quien sabe, sabe.
Hay más santos que nichos.
Una hierba es una planta cuyas virtudes esperan para ser descubiertas.
No desprecies el consejo de los sabios y los viejos.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Los dioses ayudan al que trabaja
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Ante Dios, todos somos iguales.
El que hace el bien de los demás hace el suyo.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Hasta los animales se fastidian.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
El que afloja tiene de indio.
Rogar a Dios por los santos, más no.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!