El que no sea cofrade, que no tome vela.
El nosotros anula el yo.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Dios aflige a los que bien quiere.
Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso
La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Nunca falta Dios a los pobres.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Las piedras no hablan.
Confesar a monjas, espulgar a perros y predicar a niños, tiempo perdido.
Quédate quieto y el mundo te tomara por filósofo.
Dios da las nueces, pero no las parte.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.