Mata, que Dios perdona.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
El de las piedras hace pan.
Lo barato, sale caro.
Incluso si estás acorralado por un tigre, si mantienes la calma puedes sobrevivir.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
A burlas, burlas agudas.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
La campana no suena si el badajo no la golpea.
El demonio no duerme.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Comer a dos carrillos, como monja boba.
Tripa llena, ni bien huye ni bien pelea.
Burro amarrado, leña segura.
Dios pocas veces quiere obrar, sino cooperar.
El perro que raspa,no muerde.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Pídeles consejos a los viejos y a los jóvenes, pero sigue tu propio sentido común.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
De padres bocois hijos cubetas.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
Cuando es demasiada la cera, quema la iglesia.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Cada cual mire por su cuchar.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Obra acabada, a dios agrada.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Paciencia y barajar.