Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Reyes y mujeres no agradecen.
No es bueno quien cree malos a los demas.
Que bailen los que están en la fiesta.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Ayatola no me toques la pirola.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Caliente la comida y fría la bebida. Porque para ser sanas deben ser así.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
El que no agradece, no merece.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
A poco pan, tomar primero.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El buen vino resucita al peregrino.
De casa en que amanece tarde, Dios nos guarde.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Acuéstate con perros y te levantarás con pulgas.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Muchos que parecen Cordero, son lobos carniceros.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
No hay don sin din.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Quien está ahíto, no tiene el apetito.
El que no chilla, no mama.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Ayúdate que Dios te ayudará.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
No todos los que tienen las manos juntas, rezan.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.