Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
A este son, comen los del ron, ron.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
De los escarmentados nacen los avisados.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Ni es carne, ni es pecado.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Dios aprieta pero no ahoga.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
La misa, dígala el cura.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
Muchos son los llamadas y pocos los escogidos.
Dios castiga sin palo ni piedra
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Muchos pocos quieren los que no son locos.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Estar como las putas en cuaresma.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Pedir las perlas de la virgen.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Tenís más grupo que banco de sangre.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Creer a pie juntillas.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Buenas razones cautivan los corazones.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Baco, a muchos ha matado; Neptuno, a ninguno.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.