A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Tal para cual.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
A tal señor, tal honor.
Si quieres que tu mujer te quiera, ten dinero en la cartera.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Más vale odiado que olvidado.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
A roma va, dinero llevará.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
El pan comido, hace al que lo da amigo.
La virtud ennoblece.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
A gran prisa, gran vagar.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Ver y no tocar, se llama respetar.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
Una buena dote es un lecho de espinos
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Pensando en pajarito preña'o
No comas ansias.
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
La pisada del amo, el mejor abono.