Espada y mujer, ni darlas a ver.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
A los tuyos, con razón o sin ella.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Componte para el marido y no para el amigo.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
Para conservar amistad, pared en medio.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Como me crecieron los favores, me crecieron los dolores.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Antes de meter, prometer.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
La alegría es el mundo de la libertad
Lo que se come desaparece, lo que se da con el corazón nos es devuelto aumentado
Al potro y al niño, con cariño.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Dijo un sabio doctor que sin cielos no hay amor.
El interés tiene pies y yo también.
Alegrías secretas, candela muerta.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Un momento puede hacernos infelices para siempre
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Ama como el lobo ama a la oveja
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Que dulce queda la mano al que da.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
A la buena casada, solo su marido le agrada.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Pan ajeno nunca es tierno.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
A la fuerza no es cariño.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
El corazón no sabe mentir