Cree en Dios pero amarra los camellos.
El abad canta donde yanta.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Quien es bueno y tiene amigos no acumula riqueza
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Si tomas un mal camino, no esperes un buen destino.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Oficio que no sustenta tu vida, dale despedida.
Juramento, juro y miento.
El ahorro es santo porque hace milagros.
O todos moros o todos cristianos.
En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
A caballero nuevo, caballo viejo.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Los compañeros de cama se escogen de día
Para buena vida, orden y medida.
Adonde no te llaman, no vayas.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.