Palabras melosas, siempre engañosas.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Cuando se enojan las comadres, se dicen las verdades.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
En ausencia de la bella, sus encantos van con ella.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
La fantasía es la loca de la casa
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Dios retarda la justicia, pero no la olvida.
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Cerco de luna, agua segura.
Joya en una fea, la adorna pero no la hermosea.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Bolsa llena, quita las penas.
Sumisiones anticipadas, pretensión parecen.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
El hombre no hace nada sin el tiempo y el tiempo no hace nada sin el hombre
La lujuria nunca duerme.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
La muerte a nadie perdona.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Mal acaba quien mal anda.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
No se me olvidará mientras me acuerde.
De amores el primero, de lunas las de enero.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
La virtud es de poco sueño.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.