Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Hace mal quien lo secundario hace principal.
Por San Simón y San Judas cogidas las uvas, lo mismo las verdes que las maduras.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Más verga que el Trica programando.
Abrojos, abren ojos.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Por Navidad, sol, por Pascua, carbón.
Más perdido que perro en misa.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
Un clavo saca a otro clavo.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Buen lector, mal escribano.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Fortuna te dé Dios, talento no.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
En seco o en mojado, por San Lucas ten sembrado.
A perro viejo no hay tus tus.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
El que habla es el que peca.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Ya me llenaste el taco de piedritas.
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
Casa vieja todo es goteras.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Más vale dar que la carga llevar.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
Fuente de pastores, en invierno tiene agua, y en verano, cagajones.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Todo hombre tiene su manía.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Nunca falta Dios a los pobres.