A buen barón, poco le presta el aguijón.
Según con quien te encontré, así te trate.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Amor con casada, vida arriesgada.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
Ya murió por quien tañían/doblaban.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Mayo ventoso, año hermoso.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Si el dinero no es tu sirviente, será tu amo.
A cada pez le llega su vez.
Te Conozca, bacalao, aunque vayas 'disfrazao'.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Acá como allá, y allá como acá.
A caballero nuevo, caballo viejo.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Ser un mordedor de pilares
A Roma por todo.
A la que da con mal marido, se le va lo comido por lo servido.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Necio que calla por sabio que pasa.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
Hablar con lengua de plata.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Abierto el saco, todos meten la mano.
Fuiste doncella y viniste parida.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
Gente de montaña, gente de maña.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
El perezoso siempre es menesteroso.
Por pedir, nada se pierde.
Eso no te lo despinta nadie.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
Vaca de dos amos, ni da leche ni come grano.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.