Amigo reconciliado, enemigo doblado.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Alma sin amor, flor sin olor.
Amigo viejo para tratar y leña seca para quemar.
Pesar compartido, pronto es ido.
La cascara guarda el palo.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Por San Lucas, a Alcalá putas.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
Amigo de muchos, amigo de ninguno.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
A ama gruñona, criada rezongona.
Llegar y besar el santo.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
De casta le viene al galgo.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Para todo perdido, algo agarrado.
El que demonios da, diablos recibe.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Medico curate a ti mismo.
Ama profunda y apasionadamente.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Los dioses ayudan al que trabaja
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
Cualquier hombre, hasta el más serio, antes cornudo que en el Cementerio.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Pan con pan comida de tontos.
Dios tarda, pero no olvida.
Cada cual sabe donde le aprieta el zapato.
Cabeza grande, talento chico.
A la mujer casada, el marido le basta.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Menos malo es mortuotio que casorio.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
No todo el que trae levita es persona principal
Camino malo, pásalo pronto.
Al mal tiempo, buen paraguas.
El dar y el tener, seso ha de menester.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.