A chico caudal, mala ganancia.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Cada palo que aguante su vela.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
El uso hace al maestro.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Gran mal padece quien amores atiende.
A buey viejo, cencerro nuevo.
A fullero, fullero y medio.
Neblina, del agua es madrina.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Buen amigo es el dinero.
Al pan se arrima el perro.
Amor de amos, agua en cestos.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Al calvo pelón como al niño cagón.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
A la vejez aladares de pez.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Ladran, pues cabalgo.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Pedir peras al olmo.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Hortelano tonto, patata gorda.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
En la iglesia el primero que roba es el sacristán.
O Cesar, o mierda.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
El oficio hace maestro.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Hacer de tripas corazón.
Bien está San Pedro en Roma.
Si quieres tener un hijo pillo, mételo a monaguillo.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?