Donde manda el amo se ata la burra.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Mala olla y buen testamento.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Si necesitas consejo, pídelo al viejo.
Por San Andrés, toma el puerco por los pies.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Antes de casarse, solterona; después de casada, señora.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Al perro muerto, échale del huerto.
El que va para viejo va para pendejo.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Cosa muy querida, presto perdida.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Dios te dé paz y paciencia y muerte con penitencia.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
De un cólico de vino y espinacas no se muere ningún Papa.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Ante la duda, la más madura.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Quien bien ata, bien desata.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Remendar y dar a putas.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Bien ama quien nunca olvida.
Dura el nombre más que el hombre.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Dame pan y llámame perro.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
Ocurre en las mejores familias.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Para su madre no hay hijo feo.