Con viuda o soltera, lo que quieras.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Proba varón, que primero es San Antón.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Pase mayo, y pase pardo.
Bollo de monja, costal de trigo.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
Hijo casado, vecino airado.
Hablar a calzón "quitao".
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Palo dado ni Dios lo quita.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
Indio con puro, ladrón seguro.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Hasta al más superdotado, le sale un hijo tarado.
¿De quién es el majuelo?. ya se sabrá cuando muera mi abuelo.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Quien sus bienes da en vida, merece que le den con una porra en la barriga.
Dios no desampara a sus hijos.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
A fullería, cordobesías.
La cabra va por la viña, como hace la madre hace la hija.
Madre holgazana cría hija cortesana.
A la hija mala, dineros y casalla.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Amigo y vino deben de ser añejos.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Hacer pinitos.
Dando dando, palomita volando.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Corrido va el abad por el cañaveral.
Desvestir un santo para vestir otro.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
¡Madrecita, madrecita!, ¡que me quede como estoy!.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
No hay rey traidor y papa excomulgado.
Contigo, pan y cebolla.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
A casa del cura, ni por lumbre vas segura.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
A cualquiera se le muere un tío.