Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Nadie aprecia el bien que tiene, mientras que no lo enajene.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Antes de criticar, mírate la cola.
Matanga dijo la changa.
Llegar al humo de las velas.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
No hay miel sin hiel.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Cada día gallina, amarga la cocina.
Me gustaría hacer todo lo que hizo el muerto, menos morirme.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
De la boca del ladrón, todos lo son.
Casa hecha, sepultura abierta.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Fue sin querer...queriendo.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Cual es el rey, tal es la grey.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Las obras, con las sobras.
Bienes y males, a la cara salen.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Lo que no está firmado, no está amarrado.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.
Échale guindas al pavo.
Cuando apunte la hoja, siembra la panoja.
No te fíes de la fortuna, mira que es como la luna.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Quien no miente no viene de buena gente.
¿Usted qué come que adivina?
Más largo que un día sin pan.
Camarón que se duerme amanece en el mercado.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Bocado comido no guarda amigo.
A buen hambre, no hay pan duro.
Huye de la multitud si quieres tener quietud.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Ira sin fortaleza, no vale ni media cereza.