Bocado engullido, su sabor perdido.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
El que solo come su gallo, solo ensilla su caballo.
Camino robado, al otro día, sin gente.
Excelente está la Hercilia, para sacarle familia.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
De día no veo y de noche me espulgo.
Más bueno el asado, cuando es regalado.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
Al niño besa quien besar a la madre quisiera.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
El que se va sin que lo echen regresa sin que lo inviten
Más chuletas y menos servilletas.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
No da un tajo ni en defensa propia.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
Tiempo de grajos, pueden ser más los de arriba que los de abajo.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Racimo corto, vendimia larga.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Cuando como, no conozco; cuando acabo de comer, empiezo a conocer.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Al perro más flaco, hasta las pulgas le abandonan.
Habiendo don, tiene que haber din.
El que quiere amigos sin defectos, no tendrá ninguno.
Al gorrino y al melón, calor.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
A carnero castrado no le tientes el rabo.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Acuéstate sin cenar y amanecerás sin deuda.
Afanar y no medrar es para desesperar.
Mal está el ama, cuando el barbero llama.
Más vale algo que nada.
A cada cabeza, su seso.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Cántaro roto para tiesto vale.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Tal hora el corazón brama, aunque la lengua calla.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.