Si quieres cambiar al mundo, empieza por quien ves en el espejo.
El que hambre tiene, con pan sueña.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Caro me lo dan y caro lo vendo.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Rey serás si hicieres derecho, indigno de ser rey si hicieres tuerto.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Caballo corredor, pronto se cansa.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
La mujer ha de saber, primero puta que buena mujer.
Haz lo que debes y no lo que quieres.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
El último que se pierde es la esperanza.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Deuda pagada, otra empezada.
Llegada la ocasión, el más amigo, el más ladrón.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
El último en saberlo es siempre el interesado.
Hablar con lengua de plata.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
Después de tragos y fiestas, mira bien con quien te acuestas.
Burro cansado, burro empalmado.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Abril concluido, invierno ido.
Al hombre pobre, la cama se lo come.
Si no es gato, es gata, y si no, gatito.
El trabajo es la ley y a todos agita.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
A perro que no conozcas, no le toques las orejas.
El que tiene sed, busca agua.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
El dinero diario, es necesario.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Favores harás, y te arrepentirás.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Deja que el buey mee que descansa.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
El que monta un negocio y no es pesetero, pronto pierde su dinero.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
Entre reventar o peer, ¿qué duda puede haber?.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
Quien quiere tener un niño cueste lo que cueste, se casa con una mujer embarazada.