El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Haz el bien y olvídalo.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Lento pero seguro.
Ser lento en dar es como negar.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
No cruces el puente antes de llegar a él.
El que con niños se acuesta, cagado se levanta.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Arma de Dios es Cristo.
Calva buena, luna llena.
Abril, siempre fue vil.
Reyes y gatos son bastante ingratos.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
Mal ayuna el que mal come.
No se debe escupir al cielo.
Amor y vino, sin desatino.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Ayatola no me toques la pirola.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Con maña, caza a la mosca la araña.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Lo raro es caro.
De todas maneras, aguaderas.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Una sola mano no basta para subirse a la palmera.
Primero gatea, después camina.
No oigo, soy de palo.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Aún no ha nacido el niño y ya lo queremos casar.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Es tonto, pero se mete en casa.
De una mentira ciento se derivan.