De lo perdido, lo que aparezca.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Gato meador, llena la casa de hedor.
El que manda, no va.
A quien no la teme, nada le espanta.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Cuando comieres pan caliente, no bebas de la fuente.
Cabeza sin seso, como hueca, tiene poco peso.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
En Marzo tira el pastor el zarzo.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Arca abierta al ladrón espera.
Del agua mansa no fíes nada.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Corazón cobarde no conquista damas ni ciudades.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
En el amor como en las armas la confianza pierde al hombre.
Cuando el pájaro la pica, es cuando la fruta está rica.
La amistad hace lo que la sangre no hace.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Bien está lo que bien acaba.
El amor y el vino sacan al hombre de tino.
No te digo que te vayas, pero ahí tienes la puerta.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Donde las dejan, las cobran.
Agua en cesto, y amor de niño y viento de culo, todo es uno.
Agua al higo, que ha llovido.
El que fía, salió a cobrar.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
De lengua me como un plato.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Entre mamar y mamar dos horas han de pasar.
Al hombre por el verbo y al toro por el cuerno.
Avellana vana, rompe los dientes y no quita la gana.