Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Dolor de cabeza quiere yantar, dolor de cuerpo quiere cagar.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Un clavo saca a otro clavo.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Caridad y amor no quieren tambor.
Cada altar tiene su cruz.
Con pan y vino, se anda el camino.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Beso, queso y vino espeso.
La llaga del amor, ¿quién la hace sanar?.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Con pan, hasta las sopas.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Ni miento ni me arrepiento.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
¿Mirón y errarla?.
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Cosa rara, cosa cara.
Pensando en pajarito preña'o
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Más vale mendrugo que tarugo.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
El zumo de una mora, con otra verde se quita.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Hay que poner tierra de por medio.
Primero mis dientes y después mis parientes.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Antes me muero que prestar dinero.
Qué es una raya más para el tigre.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
La edad primero que la belleza.
Dar gusto da gusto.
La muerte nos iguala a todos.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Más vale que se pierda una casa que no dos.