Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Si quieres sacar miel, sácala por San Miguel.
La niñez se va para lejos; si vuelve ya estamos viejos.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Obra con amores y no con buenas razones.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
El que la deba, que la pague.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
El que tiene tierra, tiene guerra.
A la moza que ser buena, y al mozo que el oficio, no les puede dar mayor beneficio.
Perro ladrador, poco mordedor.
La nuez llena, menos que la vana suena.
El amor es tan fuerte como la muerte.
Por donde pasa moja.
Bolsa llena, quita las penas.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Pajar viejo, cuando se prende, malo es de apagar.
Badajo alto, campana rota.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Tentar la huevera a las gallinas
El corazón conoce la amargura del alma.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
El buey manso mató al amo.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Al hijo del herrero, de balde le machacan el hierro.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Chico pueblo, grande infierno.
Quien sabe, sabe.
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Agua a la entrada de la Luna, mucha o ninguna.
Al amigo con su vicio.
Escatimar y dar a putas.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Galga salida, a liebre parida.
En arca de avariento, el diablo yace dentro.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2