Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Es de sabios cambiar de mujer.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Buena cara dice buen alma.
Suegra, nuera y yerno, la antesala del infierno.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
En casa de tu enemigo, la mujer ten por amigo.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Santo que mea, maldito sea.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Dame gordura, darte he hermosura.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
No hay tu tía.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Pan tierno, casa con empeño.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Esposa prudente es don de Dios.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Mala yerba, mucho crece.
La zorra vieja en el lazo se mea.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Más mamado que chupo de guardería.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
La que adoba no es María, sino la especiería.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
A chica boca, chica sopa.
Ama gorda, leche poca.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.