La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Hablar más que lora mojada.
El que come aprisa, come mal.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Entre dos muelas cordales nunca metas tus pulgares.
No hay árbol como el nogal, ni fruta como el madroño, ni cosa que encaje mejor que lo que sabes en él.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Machete caído indio muerto.
Carne en calceta, para quien la meta.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Buena madera, buen oficial espera.
A la vejez aladares de pez.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Darle a uno mala espina.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
A falta de pan, buenas son tortas.
No saber de la misa la media.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Azote de madre, ni rompe huesos ni saca sangre.
Voy a gobernarles por leyes fijas, entonces el descanso y la felicidad prevalecerán en el mundo
El que quiera comer la nuez tiene que romper la cáscara.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Quien más come y con más gana, no es quien paga la marrana.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
De jugador a cornudo, el canto de un duro.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
La lima, lima a la lima.
Es más terco que una mula.
Tras de corneados ? Apaleados.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Flaco hombre, mucho come.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
De San Germán a San Gabriel el melón sabe a miel, pero de San Sixto a Santa Sofía lo mejor es la sandía.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Como la espada, así la vaina.
Te conozco, pajarito.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Si hay miseria, que no se note
Por una fruta maltrecha, se daña toda la cosecha.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.