Flores pintadas, no huelen a nada.
La teta que es más chica que la mano, no es teta sino grano. e La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Comida que escasea, bien se saborea.
Mano de santo cura como por encanto.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Variante: De aquellos polvos vinieron estos lodos.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
Puerta de villa, puerta de vida.
Esclava te doy y no mujer, trátala como burro y déjala sin comer.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Pájaro mal nacido es el que ensucia en su nido.
La barca pasa, la orilla queda
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
En casa de Margarita, ella pone y ella quita.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Por San Martín, siembra el ruin, y la vieja que lo decía ya sembrado lo tenía.
Reniega del amigo que se come lo tuyo contigo y lleva lo suyo consigo.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
De dientes pa'fuera.
La pisada del amo, el mejor abono.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Cerrado a cal y canto.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Gallo fino no extraña gallinero.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
La tierra no tiene sed de la sangre de los soldados, sino del sudor de los hombres.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Ser el último orejón del tarro.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Más fea que una patada en la canilla.