Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
El hablar mismo idioma.
Comer de su propio cocinado.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
De esa manera, mi abuela.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
Matanga dijo la changa.
Hija la primera, del padre entera.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Ni por casa ni por viña, cases con mujer mezquina.
La mierda cuando la puyan hiede.
Como poroto de la chaucha.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Casa hecha y mujer por hacer.
Chica centella gran fuego engendra.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Aguardiente arrancarejas, no la bebas.
Hijos de alimañas, salen con sus mañas.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Nació como la auyama, con la flor en el culo.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Desde donde se posan las águilas, desde donde se yerguen los jaguares, el Sol es invocado.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
De chica candela, grande hoguera.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
A saya blanca, ribete negro.
Desde chica, la ortiga pica.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Lentejas, comida de viejas.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
A la que te criaste, te quedaste.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Mujer pecosa, mujer candela.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Bandera vieja, honra capitán.
Agrandado como alpargata de pichi.
Llagas viejas, tarde sanan.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Cada quien, con su cada cual.
A ama gruñona, criada rezongona.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Haz lo que creas que está bien.
A palabra necias, oídos sordos.