Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
A tal señor, tal honor.
De la esperanza vive el cautivo.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
Le quedo como anillo al dedo.
Cada día, su pesar y su alegría.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Antes de hablar, pensar.
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Por una oreja entra y por otra sale.
Antes es la obligación que la devoción.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Un pie calzado y otro descalzo
El agraviado, nunca desmemoriado.
Como te presentes, así te mirara la gente.
Adulador; él es tu enemigo peor.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Dar es corazón, pedir es dolor
En cada casa, un solo amo.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
Sacristán que vende cera y no tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?
Un amigo vale cien parientes
El que come y canta loco se levanta.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.