Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
La religión presenta pocas dificultades a los humildes, muchas a los orgullosos, insuperables a los vanidosos
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Cortesía de sombrero, hace amistades y no cuesta dinero.
Cambiar de opinión es de sabios.
Si existe, se ve
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
El corazón es un guía que los pies siguen
Saber uno los bueyes con que ara.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Comida hecha, amistad deshecha.
Quien mucho desea, mucho teme.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Quien cerca halla, cerca calla.
Chicharra que canta, calor adelanta.
El tiempo lo arregla todo
El vino casi es pan.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
Le dieron como a violín prestado.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.
A burro muerto, la cebada al rabo.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Del ahogado, el sombrero.
El que de cuando en cuando ayuna, su salud asegura.
No te acompañes ni de amigo lisonjero ni de fraile callejero.
Galga salida, a liebre parida.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
Cuando el pastor pierde la oveja, paga con la pelleja.
Septiembre frutero, alegre, festero.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Obra acabada, a dios agrada.