Para disfrutar hay que empezar por olvidar
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
A buen santo te encomiendas.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Inclinar la balanza.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
Que bailen los que están en la fiesta.
Si quieres saber quién eres, pregúntale a tu vecino.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
¡Chínchate un ojo!
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Juez con prisa, juez que yerra.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Por el becerro se amansa la vaca
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Iranse los huéspedes y comeremos el pollo.
Ayunar, o comer truchas.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Mantente cerca del Gran Espíritu.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Come y bebe, que la vida es breve.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
Hijo mimado, hijo malcriado.
El que fía, salió a cobrar.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
Quien bien quiere, bien obedece.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Algo es algo, dijo, al ver un hueso el galgo.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Dios castiga sin piedra ni palo.