Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
A fullero, fullero y medio.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
El mono vestido de seda mono se queda
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Se amigo de ti mismo y lo serán los demás.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Dios no desampara a sus hijos.
Un hombre puede lo que sabe
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
El que habla es el que peca.
Reniego de quien en Dios no cree y lo va a decir en concejo.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Hablar en plata blanca.
La oveja separada de su grupo es capturada por el lobo.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
Hijo descalostrado, medio criado.
Ofrecer el oro y el moro.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
El fraile, la horca en el aire.
El mundo es de la gente activa
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
El que no mira, suspira.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
No todo el que trae levita es persona principal
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
No saber de la misa la media.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Al erizo, Dios le hizo.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
De casta le viene al galgo.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.