A persona lisonjera, ni oírla siquiera.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Cual el tiempo, tal el tiento.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
De padres bocois hijos cubetas.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Quien pregunta, no yerra.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
El que canea, no calvea.
No hay predicador más persuasivo que San Ejemplo.
Al cielo nadie va con ojos secos.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
El criado, el gallo y el amo: un año; si es bueno: dos; ya tres: ¡os!.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
No todos los que van a la iglesia son santos
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Quien se quemare, que sople.
El que no arriesga, no pasa el río.
Al que bebe vino le huele el hocico.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Está como padre, que le llevan la hija.
Blanco o negro, el perro siempre es perro.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Barájamela más despacio.
La palabra emitida no puede recogerse.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Sin harina no se camina.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.