Errar es humano, perdonar es de sabios.
Cabeza con seso pa'los preguntones que comen d'eso.
Enero, claro y heladero.
No se envía a un muchacho a recoger miel
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
De buena semilla, buena cosecha.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
El que no va por la mar, no sabe a Dios rogar.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Mientras uno calla, aprende de los que hablan.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
La felicidad consiste en compartir el propio placer con otra persona
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
La lengua unta y el diente pincha
La actividad es la mercancía más conveniente
El oficial que no miente, sálgase de entre la gente.
El corazón no sabe mentir
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Enero mes torrendero.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Boca abierta, dientes de oro.
Más puede Dios que el diablo.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Si un problema tiene solución,no hace falta preocuparse.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Casa de Dios, casa de tos.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
Dios da a cada hombre un gran predio: el tiempo.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Amor de amos, agua en cestos.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.