Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Mi cerebro es tan grande que a veces se me escurre por la nariz.
Los hijos heredan las culpas de los padres
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Pan de antedía, vino de año y día; y carne, del mismo día.
Por San Mateo, la vendimia arreo.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
El que actúa lo hace sin consciencia; solo quien medita es consciente
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Con Dios voy; mis obras dirán quién soy.
Dios aflige a los que bien quiere.
Pasará, sea lo que sea.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
Quien lleva fuego en su corazón, acaba por ahumar su cerebro.
El servil es tu enemigo, tu amigo debatirá contigo.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.
El que necesita, te visita.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
A diente cogen la liebre.
Del reir viene el gemir.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Harto da quien da lo que tiene.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
El hombre más listo enloquece al amar; la mujer más tonta se vuelve lista cuando ama
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
De Dios viene el bien, y de las abejas la miel.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Cada uno halla horma de su zapato.
Dios está en todas partes.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
El que mucho te cela es porque bien te quiere.