Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Predicar en desierto, sermón perdido.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Hablara yo para mañana.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
En enero, cada oveja con su cordero.
Indio comido indio ido.
Nazca mi hijo varón, aunque sea ladrón.
Hoy un amigo mío entra en la fosa y otro en el tálamo; quizás éste sea feliz, pero aquél lo es sin duda alguna
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
El amor entiende todos los idiomas
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Los hombres son mejores que su teología
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Haz el bien y olvídalo.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Estornudos y frailes, salen a pares.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
Que mañana hay misa para los sordos.
Dos capitanes hunden el barco.
Todo lo que no es dado es perdido
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Es puerco de la misma manada.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro