Nadie cava con tesón sino el dueño del hurón.
A palabras vanas, ruido de campanas.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
No es pecado ser pendejo, el pecado es no querer dejar de serlo.
El hilo se revienta por lo más delgado.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Otoño entrante, uvas abundantes.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
Con solo honra no se pone olla.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Vino añejo, pimienta y ajos, te llevan directo a los refajos.
Salir junto con pegado.
Poderoso caballero es don dinero.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Si ves a un hombre cargado, no preguntes si es casado.
Redondear la arepa.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Contigo duerme y contigo come quien te los pone.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Cada uno en su casa es rey.
A caballo no hay ningún cuerdo.
Al hombre mayor, dale honor.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Cuervos vienen, carne huelen.
Junta de rabadanes, oveja muerta.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Al hambre no hay pan negro.